viernes, 15 de julio de 2016

Terrible atentado en Niza

Hacía tiempo que no utilizaba mi página web par comentar o informar sobre mis exposiciones, pues desde hace año y medio aproximadamente, tras un accidente que tuve que casi me cuesta la existencia, me ha hecho funcionar a ralentí, hasta comenzar dentro de poco a intentar ser medianamente como era antes.

Pero casos como el de ayer, me ha revuelto las entrañas, y es tan grande el grado de indignación, que he de utilizar cualquier espacio, aunque sea este, para denunciar estos actos deleznables que no tienen razón ni fundamento. Da igual que se utilicen armas de fuego o camiones, el caso es matar a inocentes, del credo, ideología o nivel social que sea, eso da igual.

El fatídico atentado en Niza, del que hasta el momento hay cerca de un centenar de víctimas y decenas y decenas de heridos, con multitud de pequeñitas vidas -que no han tenido el derecho a crecer- sesgadas sin fundamento por la sinrazón de un descerebrado que, al igual que otros de sus parecidos congéneres -donde está claro que son personas carentes de muchas cualidades humanas, que no aman realmente a su Dios como dicen, pues Él no aprueba estas atrocidades, y que lo único que aflora en ellos es su instinto asesino- no permiten que otros sean o intenten ser más felices y dichosos que ellos, aunque en realidad la gran mayoría sean como ellos, sobrevivan con precarios trabajos o engrosen las listas del paro y malvivan de la escasa caridad del estado y de la de sus familias, pero con la gran diferencia que no son matarifes.

Vivimos por desgracia en una sociedad en la que hay muchísimas desigualdades sociales y este tipo de actos en parte son producto de ellas. Eso no quiere decir que sean actos en absoluto justificables como derivación directa de esas desigualdades, pues la pobreza, el hambre, el miedo, las injusticias, han sido y son por desgracia carta de identidad del ser humano desde tiempos ancestrales.
Hasta incluso esto que ha ocurrido es peor en países de donde proceden estos asesinos -aunque es mucho más difícil de digerir lo que hacen los que han nacido en nuestra propia Europa y que mascan un caldo de cultivo de odio y de injustificación que acaba en el terror-, pues sus dirigentes procuran que la brecha social sea más profunda que en los países desarrollados, para encubrir sus dictaduras y sus ansias de poder a costa de los débiles.

Quiero aclarar, y procuro evitar centrarme en el mundo musulman, que estos asesinos proceden de cualquier lugar y de cualquier religión y que, como en todas ellas, hay millones de seres humanos que profesan esas mismas religiones y que son gentes honestas, humildes, pacíficas y respetuosas con los demás.

Las malas espinas demuestran que con tan solo una de ellas, pueden activar su veneno hasta tal punto que el daño puede ser infinito, como ocurre con este tipo de atentados, que parece ser están de moda por lo novedoso en nuestro primer mundo, pues no estamos acostumbrados. Pero hemos de recordar que como dije antes, esto ha ocurrido siempre y sigue ocurriendo en muchos otros lugares del planeta, en sus múltiples variedades -como el caso de la gran tragedia de los refugiados sirios, afganos, libios, centroafricanos, asiáticos, etc. donde también mueren ahogados o hambrientos, o víctimas de las mafias. Pero todo esto nos pilla lejano y este tipo de actos solo nos preocupan cuando directamente nos afecta.

Solo decir una cosa más; cualquier injusticia utilizada como justificación para cualquier acto de barbarie ha de ser perseguida hasta erradicarla, no exclusivamente por la misma vía del terror, sino a través de la ayuda, colaboración, cooperación y respeto hacia esas sociedades más vulnerables, intentando dignificar sus vidas, su educación, su cultura, para que todas esas desigualdades que sufren, como antes dije, nunca sirva más como excusa.



Mis condolencias más profundas hacia el los familiares de las víctimas de este indignante atentado, y de todos los que en nuestro querido mundo se producen cada día.

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