martes, 25 de marzo de 2014

ADOLFO SUÁREZ, PRESIDENTE EJEMPLAR

Para un escéptico de la política como yo, que a base de ir durante años percibiendo una sensación que tal vez sea errónea, pero que acumula una visión poco alagüeña de lo que demuestran una parte importante de los políticos de nuestro país -aunque sé que los hay muy honrados-, con tantos casos de corrupción abiertos en los juzgados, con el poco interés que percibimos los ciudadanos de que realmente quieren mejorar el país viendo que se llenan los bolsillos a través de los privilegios de ser lo que son, de buscarse cargos por la cara en empresas privadas, sin ningún tipo de examen, oposición, etc. como a los que se tienen que enfrentar el resto de los humanos, de salir de la crisis a costa exclusivamente de nuestras espaldas, etc.,etc.etc., he de reconocer sinceramente que de estos pocos casos ejemplares que existen, uno de los más importantes es el del expresidente Adolfo Suárez.

No voy aquí a dar ninguna lección magistral sobre la forma de actuar de este hombre, tanto en el pasado, como después, cuando se retiró de la vida política, por cierto truncada por las malas compañías de envidiosos y gente de poco fiar que en su día le rodearon y que le incitaron a renunciar a su cargo, de un modo elegante, honesto y valiente como era; sino a recordar exclusivamente que posiblemente no hayamos tenido ni tendremos -por de pronto al día de hoy ningún político actual le llega a su talla- un presidente español que haya provocado tan profundamente una ruptura entre la dictadura pasada y una democracia que se consiguió con mucho esfuerzo, debido sobre todo a él, a su buen hacer y a su perseverancia, y que ahora parece estamos empezando a perder.


Parte de nuestra ilusión, como su vida, se fue con este hombre honesto, que no vivió con opulencia ni abrió cuentas en Suiza, pero que con su esfuerzo y su trabajo nos permitió salir de una dictadura férrea y terrible, que es cierto ya casi agonizaba, pero en la que había todavía muchos intereses y algunos intentos para seguir manteniéndola de por vida, como fue el caso del 23F, donde con un  "par" se enfrentó junto con Gutiérrez Mellado, otro hombre honrado, contra la parca oscura del egoísmo, de la rancia España negra y de la incompetencia . Aquellos sí que fueron años importantes, donde el idealismo formaba buena parte de nuestra existencia. Ahora, parece ser, lo que cuenta es la "hucha llena". ¿Que ejemplo están dando nuestros dirigentes a nuestros hijos?. Y pretenderán con sus actos  -valiente ironía-  obligarles a que sigan las pautas que ellos no cumplen.



Descanse en paz, Sr. Presidente.

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