lunes, 11 de marzo de 2013

Recordando a las víctimas del 11 M

El 11 de marzo de 2004, alrededor de las 7:30 de la mañana y con una pequeña diferencia de tiempo entre ellas, se produjeron diez explosiones en cuatro trenes de la red de Cercanías de Madrid, provocadas por una banda de desalmados que dejó 192 personas muertas y cerca de 2.000 heridos.

La lástima es que en este país, donde la imagen que damos, gracias a nuestros representantes políticos y económicos, es el de las cuchufletas y chirigotas, - donde según dicen algunos de estos representantes nuestros trabajadores son unos vagos; nuestros funcionarios (médicos, profesores, policías, bomberos, personal de administración y servicios, etc.), también trabajadores, cobran un dineral y sobran la mitad (pero que la inmensa mayoría son mileuristas y otra gran proporción ni llegan a ello); nuestros estudiantes unos irresponsables; un país donde “todos” hemos vivido por encima de nuestras posibilidades y nos hemos pasado la vida de cachondeo tras cachondeo-, …….. Descrédito tras descrédito es con lo que nos premian, y lo único que esto nos transfiere es desconfianza hacia fuera de nuestras fronteras y ruina dentro de ellas, y que ocurra que ni tan siquiera las asociaciones y familiares de las víctimas se pongan de acuerdo en realizar homenajes conjuntos, todo por la perversa política, la envidia, el egoísmo, el descrédito, la mentira, que emponzoña la vida de los ciudadanos en todos los ámbitos y direcciones y que parece ser el marchamo de esta España negra de Solana a la que nos hemos acostumbrado sin remisión. Más nos valdría a todos luchar por lo que realmente merece la pena, que es el bienestar, la salud, la educación, la seguridad de la población, potenciando los valores éticos y humanos que los tenemos aunque escondidos, y teniendo un trabajo digno y estable que lógicamente repercutirá en positivo para salir de esta absurda, egoísta y orquestada crisis económica, que no es sino también una crisis de valores y falta de respeto hacia el ciudadano.

Cuando aquellas personas murieron, sin esperarlo, víctimas de la atrocidad, del fanatismo y de la intransigencia de unos descerebrados, todavía no había crisis, aunque algunos ya sabían que llegaría y acapararon bien. Por eso hemos de seguir luchando por aquellas víctimas, por aquella terrible cantidad de heridos cuyas secuelas aún padecen, por sus familiares, por sus amigos, por las que actualmente causan los desahucios, para que los más débiles sean atendidos y protegidos, pues ya está bien de que nos tomemos en serio que este país ha de salir adelante a través de la solidaridad de los que más tienen, de la colaboración, del respeto a los demás, y que las otras soluciones, las que se vislumbran entre negros y belicosos nubarrones, no son las recomendables, siendo precisamente los poderosos y los ricos –sean personas físicas o instituciones- los que tienen que dar los primeros pasos con su ejemplo, ya que tienen el único margen de maniobra para conseguirlo y cuyo resultado siempre será beneficioso para todos.

"El Bosque Cósmico", de Antonio Valle



No nos escondamos en la tristeza, en el desánimo y en la duda, y mantengamos la ilusión, los derechos y la dignidad con que nuestros mayores construyeron la sociedad actual, mejorándola, y que tanto tardaron en conseguir.

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